En tiempo en los que hablamos de la educación como el bien común que le
hace falta a la sociedad para vivir en paz y en respeto con sus prójimos, se comienza
a pensar, donde empieza la educación y como esta nos transforma en seres
prósperos, equitativos y de bien.
Pues bien, contrario a lo que muchos piensan, no es el colegio donde
empieza esta etapa de la vida, es en el hogar de cada uno de nosotros, donde nuestros
niños y niñas empiezan a absorber los conocimientos que luego definirán que
tipo de persona serán en el futuro, es la etapa en donde se aprenden los
valores que nos van a caracterizar a lo largo de nuestra vida y con los cuales
tomaremos decisiones y actuaremos ante las circunstancias que el mundo nos
presenta día a día.
Ahora bien, tomando en cuenta que un niño recibe gran parte de la
información y forja su carácter durante la primera etapa de su vida, resulta
imprescindible pensar que son los mismos padres los que forjan inicialmente los
líderes y jóvenes del futuro, lo cual resulta bastante inquietante, pues no
muchos realmente se consideran educadores ni se sienten preparados para serlo.
Pero, aunque no nos sintamos preparados para formar a nuestra sociedad,
considero que lo estamos mientras partamos de la base de los principios y
valores que todo ser humano debería tener, honestidad, humildad,
responsabilidad, disciplina y sobre todas las cosas, el respeto.
Me centro en el respeto, pues al hacer un análisis de la situación
educativa del país, me resulta difícil pensar, por que un país como Colombia,
con todos sus puntos a favor, no vive en paz desde hace tanto tiempo y la única
conclusión que se puede sacar, es que dentro de todos nuestros valores, hay uno
que se les ha olvidado a los padres inculcar, pues rara vez ellos lo usan.
Vivimos en un país, en donde el más vivo es el más inteligente y no
importa por encima de quien se pase, pues la idea aquí es sobre salir
maquiavélicamente sin importar las
consecuencias, pues bien, esta idea de cómo brillar es la que nos tiene
inmersos en una guerra sin fin, pues el respeto es la base del entendimiento
entre los seres humanos, por lo cual, tenemos que aprender a respetar para que
los demás nos respeten y esto comienza desde el hogar y se va forjando y
puliendo en el colegio.
Todo comienza desde el respeto, pues como bien se dijo la primera etapa
es la etapa de los valores, por lo cual la segunda es la etapa de los
conocimientos, la cual está dirigida por las personas que más reconocimiento
deberían recibir por parte de la sociedad y a las que menos reconocemos, los
docentes, esas personas que cada día, forjan jóvenes con conocimientos para
aplicar en el futuro, nuevos líderes que tomaran decisiones importantes por su
comunidad, pero como hacer esto si el conocimiento se pierde inicialmente por
no inculcar el respetar a esos forjadores de libertad, si libertad, porque como
bien decía el importante político colombiano Diego Córdoba, “Por la ignorancia se desciende a la
servidumbre, por la educación se asciende a la libertad”.
Por lo cual, los invito a inculcar el respeto, no solo por el hogar,
sino también por el prójimo y sobre todo por la docencia, no culpemos a estos
inculcadores de conocimiento, del mal que acoge a nuestra sociedad, más bien,
busquemos trabajar en conjunto para así buscar la prosperidad, la equidad y la
paz de la cual se habla tanto en estos días y así llegar algún día a vivir en
la nación que tanto anhelamos.
Con el respeto como base de la educación y el paso gigante a la
libertad.
JUAN DAVID GIRALDO SALDARRIAGA
COMANDO JUVENTUDES
Juventud Activa –
Risaralda Unida